domingo, 24 de febrero de 2019

Marchito final.



El adiós de un portazo suena más de lo que duele.
Entre nosotros quedó claro que no funciona el soltar de apoco. 
Entiende que no te dejo caer desde el desamparo, intento soplar tus alas para que vueles hacia un lugar donde te comprendan.
Yo me cansé de recalcar que dos personalidades que no casan, no se casan nunca.
Suelta mi baranda y deja de resistir mi cosquilleo en tus dedos.
Ya no aguanto el peso de tu lucha por persistir.
Y sé que duele que alguien decida por ti que te conviene.
Perdóname por intentar poner luz a este juego de locos.
Eres un valiente que quiere con el alma.
Quiérete.
Huye de mi recuerdo para poder renacer.
Fija tu vista en lo bonito que puede llegar y deja de curvar la cabeza para ver lo que fue y nunca más será.
Te la vas a pegar.
No te mientas más, como yo nunca lo hice.
Te avisé de que sólo se puede burlar al amor desde la razón.
Y tú la perdiste hace tiempo porque no entendiste las mías ante el no querer quedarme.
Acéptalo.
Sé que tienes mucho que ofrecer.
Vibra con quien te logre hacer vibrar de nuevo.
Abraza fuerte a tu corazón y prométele que vas a hacerlo latir con fuerza.
Fuerza de voluntad es tomar consciencia.
Aléjate de tu ayer conmigo, hazlo por ti.
A mi hace tiempo que ya nada me vale.
Y el tiempo es precisamente quien te cura.





miércoles, 9 de enero de 2019

'Yo' interno.

El reto de lo poco común.
El reto de lidiar con monstruos internos.
El reto de quitar hierro y fluir ante la complejidad de tus propios pensamientos y la magnitud de tus sentimientos a la hora de vivir.
El reto de ser valiente y no huir cuando el que peligra es el corazón.

Inseguridades y carencias que aceptar y saber reconocer para poder sanar.

Todos somos las historias y sucesos que hemos vivido.
En ocasiones el miedo asoma la cabeza ante el riesgo a sufrir, de nuevo, lo ya vivido.

Momentos de perder el norte, de tratar de encontrarte porque ni tu mismo te entiendes.

Parar, coger aire y así poder seguir caminando.

Reconstruirse toma tiempo, pero el primer paso es darse cuenta de toda guerra interna que batalla en tu interior.

Si realmente quieres lograr ser lo que en momentos de lucidez entiendes afín a ti, con empeño lo conseguirás.

Nunca dejes de creer en ti ni te castigues de más por tus errores, trata de cuidar la forma con la que te tratas a ti mismo. Todos caemos.

Saca tu valía de lo más hondo de tu ser y lucha por el destello de tu alma en plenitud.


Sanarás y habrá merecido la pena.