No creo en las despedidas, en los besos de un adiós, en los abrazos de un lo siento, ni en las miradas de compasión. No creo en ello si en el fondo no quiero irme, si quiero volver a besarte, refugiarme en tus brazos, jugando con miradas cómplices por las calles de Madrid.
No necesito palabras para mentirme, para mentirte, con un no puede ser. Sólo necesito tu mano en mi pecho contando los latidos acelerados que me producen tus susurros con un quédate.
No dejes que vuele, no te des por vencido.
No me dejes perderte, ni perderme tampoco.
Esquiva mis momentos de lucidez y demuéstrame entre tus sábanas la locura del amor.
Bésame sin frenos, sin miedo, hazlo por mi.
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