Hoy me he despertado con resaca de amar, jurando que jamás volveré a hacerlo, que esta era la última vez. Hoy ha sido el principio de una nueva vida sin ti, el principio del olvido que tanto ha tardado en llegar. Aún no he conseguido borrar todas las huellas que tú has dejado en mi, pero aún así, hoy ha sido diferente. He sentido como lejos quedaba ya todo lo vivido y como las ganas de no depender de nadie me abofeteaban la cara.
Y me siento bien.
Lo necesitaba, lo necesitábamos.
Lo necesitaba, lo necesitábamos.
No puedo querer a alguien al que no se querer, me he repetido frente al espejo. No puedo ni quiero vivir en esta agonía de no saber si va a funcionar, intentándolo de nuevo, cagándola de nuevo, jugando con la culpa para justificar mis arrebatos de media noche cuando te vuelvo a escribir.
Ni me lo merezco, ni te lo mereces.
Ya no me queda nada que decirte, ya quemé hasta los cartuchos usados una y otra vez, para que así, no vuelvan a atravesar tu pecho herido. Ya no espero a que algo suceda y nos volvamos a unir, como siempre pasaba, ya no fuerzo las cosas, ya no desespero intentando ser perfecta para ti, para corresponderte, como tú bien hacías sin ningún tipo de esfuerzo.
Hoy soy yo sin añadidos. Hoy soy feliz, lejos, sin ti.
Por FIN.
Por FIN.
No hay comentarios:
Publicar un comentario